Estoy rendida ante las aspiraciones que la gente a mi alrededor pone sobre mi, quiero que lo único que me mantenga despierta en la noche sea el pensar en los plantines que debo trasplantar en la mañana. Descubrí que no quiero cambiar al mundo, me conformo con que el mismo no altere la esencia de lo que soy.
Es válido desear una vida sencilla, habitar más naturaleza que personas, poder amasar pan y en el ajetreo del día tener la posibilidad de pararme al menos tres minutos al sol.
Me interesa ser capaz de utilizar más mis manos porque de ellas provienen todas las actividades a las que le tengo respeto: cultivar, cocinar, limpiar, moldear, plantar, coser, cuidar. No quiero que mi rutina pueda guardarse en un disco duro, quiero que sea tangible y que al verla entienda el porqué lleno mis pulmones de aire, que pueda percibir vida a mi alrededor y su simpleza.
Sueño, aspiro, quiero, deseo todo lleva a la desesperada sensación de buscar vivir de acuerdo a mis ideales, huir de este nicho lleno de muros grises a donde pueda abrazar los árboles y curar mi vida de tanto cansancio, ver otras caras y modales, otros modos de llevar la vida que no sea a cuestas, como si pesara y costará mucho trabajo lidiar con ella.
Encontrar placer en saberme viva ¿Puedo tener una oportunidad de que respirar signifique algo más para mi que solo un verbo? espero a la deriva de empezar.


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