![]() |
Le tengo miedo a que todo esto sea para siempre y al mismo tiempo a que en algún momento se acabe. Me agota el dolor pero también estoy asustada de que se vaya dejándome sola con el vacío. Le tengo miedo a ser feliz porque pasé tanto miedo consumida por la tristeza que con los ojos empañados es muy difícil distinguir quién soy o lo que quedo de mi, o peor darme cuenta que nunca pude llegar a ser alguien porque la tristeza me tomo de la mano demasiado pronto, consumiendo así mis ganas de tropezar en esos caminos que te llevan a formarte como persona.
A veces estoy convencida que lo único que voy a ser capaz de sentir es esto, mientras esquivo al espejo sé que nunca voy a ser capaz de mirarme con dignidad, mucho menos con amor. No voy a hacer llegar orgullo a los ojos de mamá ni siquiera me puedo atrever a sostener esa mirada. Me deja entumecida el no tener ni una pizca de fe en mí misma como para poner mi futuro en interrogación porque todavía no está todo dicho y sin embargo es la cosa de la que estuve más segura en toda
mi vida.
Lo único que me consta es que esto no va a ningún lado y siento que voy llegando al punto en que todos se empiezan a dar cuenta que debajo de esta piel no hay nada, es solo un disfraz, un frasco vacío. Habito la vida con vergüenza, intentando ir de puntillas, apenas rozando el mundo en que vivo, evitando casi ser porque siento que hasta eso irrumpe con la sintonía del mundo.
Estoy en el mundo intentando que no lo note, pretendiendo que no lo estoy, deseando no estar. Implorando en susurros que pronto termine.
Mi miedo no es como una llamita en tu interior que te hace querer huir a esconderse, es un grito que muere antes de salir porque mi boca ya no es capaz de retenerlo ni el mundo de agarrarlo, es desesperación, angustia, terror. Hay días en donde me despierto llorando rebalsada por la nada misma y otras veces donde todo me desborda y huir al sueño es la única opción.


Comentarios
Publicar un comentario