Se que nunca voy a poder salir de aca. En noches como estas, donde el calor es asfixiante y el verano da su última vuelta, siento como si el mundo me lo gritara. Ante cada cosa noto que no soy capaz de hacerle frente a mi realidad, me resulta imposible sostener la mirada ante estas paredes grasientas, con la chapa en el techo intensificando el asfixie y las moscas rondando. Todo el hogar grita pobreza y desesperación, me da la sensación de que cada objeto de esta casa me pide que lo saque de este calvario, me dicen que no se puede vivir así. Así, con las ventanas rotas y sin ilusión de escape. La esponja que no se cambia hace 6 meses y los últimos bucles de virulana en el tarro ya saben que me rendí, hace rato. Es más, ya no sueño con la casa amarilla que a los 16 juré en algún momento habitar, ahora evito esa cuadra, no quiero que me vea y note que el anhelo sigue ahí pero la esperanza lamentablemente no. Me da vergüenza solo imaginarla, a ella y sus plantas. No soy digna, no tengo derecho de fantasear con caminar esa tierra, con barrer ese suelo, tender la ropa en esa soga de atrás, leer sentada en esa ventana. No no no. No va a pasar, no va a llegar a la terrenalidad, va a ser una ilusión de alguien que ya murió.
Me siento imposibilitada de seguir viviendo en esta casa ahora que soy consciente de que no voy a dejarla nunca. Antes era fácil, tenía la seguridad de que no iba a tener que cerrar la puerta con un trapo por siempre, todo tenía fecha de caducidad, esta no iba a ser yo para siempre. Sin embargo ahora que el mundo se me ha puesto enfrente y no soy capaz de reaccionar, resulta evidente que tampoco lo soy de huir. Y todo sigue sin tener sentido porque cuando la obviedad de la vida me dice que no puedo escapar y que tengo que permanecer en estas paredes grises sin siquiera lijar, es cuando más mi mente se rehúsa a quedarse. Es así ¿no? Cuando sabes que no te podes ir es donde más desesperada se está por huir. Debe ser una especie de el famoso primer paso y su negación pero ¿ya está ?¿ Este es el fin de todo?¿Voy a pasarme toda la vida sin apoyarme en el inodoro y clavando la escoba?
El verano acá agota más que en todos lados, lo sé, aunque nunca haya salido a otra parte. Te ilusiona con algún viento que termina siendo solo un aire caliente y pesado, que rompe con todo y te da ganas de llorar porque sabes que ese aire va a estar siempre con vos y que esos cielos van a ser todo lo que vas a ver. En algún momento de mi vida me senté en esa terraza convencida de que era un punto de partida que no se podía evitar porque desde que tengo memoria ya estaba ahí pero ahora cuando subo siento como se me abre el pecho e inmovilizan las manos, tengo que dejarlas quietas porque se rehúsan a seguir tocando las mismas piedras, aunque muy en el fondo saben que el juego nunca empezó y yo siempre estuve acá porque no hay otro lugar donde pueda ir.
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